Los meses de julio y agosto suelen ser los meses claves para muchos hoteles.

 

Actualmente, a las puertas de la Semana Santa y todavía en un período de incertidumbre sobre la evolución de la pandemia, considero que debería ser nuestra prioridad proteger la próxima temporada de verano 2021.

 

Sin duda, no es tarea fácil tras un año turístico en blanco.

 

Es por ello que las ayudas al sector son urgentes, ya que todas las previsiones indican que deberemos esperar al verano del 2022 para experimentar cierta normalidad viajera.

 

Estoy convencida que las personas hemos aprendido mucho durante estos últimos meses. Las empresas han mejorado su digitalización y los protocolos de seguridad. De la misma manera, espero que los turistas hayan aprendido a ser más responsables a la hora de escoger como disfrutan de sus vacaciones y de sus momentos de ocio.

 

Por parte del sector turístico se están realizando esfuerzos importantes para poder sobrevivir y para adoptar la oferta turística a las nuevas tendencias que surgirán en la próxima temporada ya que considero que todos los viajeros estamos deseosos de viajar mejor. 

Desde mi punto de vista, las claves de nuestra estrategia comercial para nuestro hotel y para esta nueva etapa son:

  •       Pensar en la calidad percibida.
  •       La seguridad es pieza clave. 
  •       La sostenibilidad de la oferta. 
  •     Un mejor contacto con la naturaleza.
  •    Digitalización de procesos para ser más ágiles y eficientes. 

Todo ello con el permiso de los responsables de la vacunación: farmacéuticas y políticos deben estar a la altura de la situación.  

Además, nosotros, desde nuestro hotel, también podemos poner nuestro granito de arena y debemos trabajar para proteger la temporada del próximo verano. Optar por una estrategia de precios que nos permita trabajar en base a la calidad y para la recuperación de nuestro negocio hotelero.

Sinceramente, y aunque sea difícil llevarlo a cabo, considero que lo más adecuado es descartar una política de precios bajos.